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MANIFIESTO 18 DE MAYO DE 2025
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¡GRAN CANARIA TAMBIÉN TIENE UN LÍMITE!
Leído en la Plaza de La Puntilla (Las Palmas de Gran Canaria) al finalizar la multitudinaria manifestación #CanariasTieneUnLímite el domingo 18 de mayo de 2025.
Hoy, desde este rincón del Atlántico, nos unimos al grito que recorre cada barranco, cada barrio, cada playa, cada volcán de nuestro archipiélago. Desde Lanzarote hasta El Hierro, desde La Palma hasta Fuerteventura, pasando por La Gomera, Tenerife y La Graciosa, por cada pueblo, por cada lugar de la diáspora donde late el corazón canario, hoy levantamos la voz.
Hoy, Gran Canaria también grita ¡BASTA!
Nos han intentado convencer de que esto no nos afecta, que aquí no pasa nada. Que el colapso solo ocurre en otras islas. Pero en Gran Canaria también nos están reventando.
También aquí se nos niega el derecho a vivir dignamente en nuestra propia tierra.
El Cabildo de Gran Canaria aprobó la posibilidad de construir más de 129.000 nuevas camas turísticas, casi tantas como las que ya existen, lo cual afecta a lugares donde antes no llegaba la turistificación.
Mientras tanto, ya sufrimos los impactos directos de muchas obras y otras que estar por llegar: la central hidroeléctrica de Chira-Soria, la central térmica del Puerto de Las Palmas, la extracción de áridos en la montaña sagrada de Amagro en Gáldar, las nuevas camas turísticas en La Aldea de San Nicolás, el proyecto del tren turístico al sur, el Siam Park, el Dreamland, el hotel en ExpoMeloneras de Lopesan, el de Pasito Blanco y los efectos de una transición energética irresponsable con el medio ambiente, que está generando nuevos conflictos ecológicos y sociales. Cada uno de estos proyectos nos arrincona más, nos arrebata lo que es nuestro y nos acerca al colapso social y ecológico.
En Guanarteme, familias que han vivido toda la vida en sus casas ahora las quieren expulsar, no por necesidad, sino por codicia. Quieren atravesar el barrio con la mega avenida de Mesa y López, construyendo edificios de más de 16 plantas que arrasan con la memoria y la comunidad. Quieren transformar un barrio obrero de toda la vida en una zona de lujo para unos pocos, en su mayoría extranjeros.
Por si esto fuera poco, familias enteras con casas en zonas turísticas ya no pueden vivir en ellas. Una ley injusta les obliga a cederlas a empresas, como si sus hogares fueran mercancía. Como si nuestra simple presencia en estas zonas empañara la postal perfecta para el turista. Aquí también nos expulsan. Sin ruido, pero con la misma violencia.
El Gobierno de Canarias, lejos de atender las reivindicaciones que cientos de miles de personas exigimos pacíficamente en las calles, ha pisado el acelerador de la destrucción y la impunidad, con leyes como la de Vivienda Vacacional y la reforma de la Ley del Suelo, que agrava aún más el problema habitacional y la desprotección de nuestro territorio.
La vivienda se ha convertido en un privilegio inalcanzable. En Canarias, encontrar un techo digno ya no es solo una misión imposible para la juventud: es una angustia cotidiana para miles de familias. El mercado inmobiliario, dominado por la especulación, las viviendas vacacionales y un modelo turístico desbordado, ha vaciado la oferta y disparado los precios. Nos están dejando sin hogar en nuestra propia tierra.
Las colas para un alquiler digno. Los sueldos que no alcanzan. Las casas convertidas en negocio de vivienda vacacional. El agua que escasea. Los barrios que pierden vecinos. Los pueblos que se quedan sin alma. Nuestro mar azul, que pierde su color entre las sombras de los vertidos ilegales. La pobreza que nos aplasta el pecho, la desesperanza que se nos cuela por las rendijas del día a día.
Aquí también se nos niega el derecho a vivir dignamente en nuestra propia tierra.
Gran Canaria no es una ecoisla. Es una isla explotada. Una isla saqueada. Una isla dolida.
Y sin embargo, aquí seguimos. De pie. Gritando. Organizadas.
Porque esta tierra aún guarda belleza. Aún hay barrancos sin urbanizar. Aún hay memoria en las piedras, en los cultivos, en los barrios que resisten. Aún queda aire, aunque lo asfixien. Aún hay gente dispuesta a cuidarla, a defenderla, a pelear por ella.
Porque esta tierra no es un decorado para turistas. Es nuestro hogar.
Nos quieren expulsar. Con precios inasumibles. Con empleos precarios. Con leyes que no protegen al pueblo, sino al lobby turístico y empresarial. Nos están robando el futuro, vendiendo trocito a trocito lo que nos pertenece a todas.
Pero no vamos a permitirlo.
Por supuesto no olvidamos a quienes sostienen con su cuerpo este modelo turístico: las KELLYS, mujeres invisibilizadas que lo limpian todo, hasta la miseria del lujo. Las que cargan con la precariedad, la sobreexplotación y la enfermedad, mientras otros se enriquecen. También el resto de personal del sector: camareros y camareras, recepcionistas, personal técnico, de mantenimiento, administrativas. Su dignidad también es nuestra lucha.
Hoy, desde Gran Canaria, alzamos la voz por un modelo justo y sostenible. Por una vida digna. Por el derecho a un techo, a un territorio vivo, a una infancia con raíces.
Por un turismo con límites, por una economía que ponga en el centro a las que aquí vivimos.
Y que no se confundan: los límites que exigimos no son contra quienes huyen del hambre, la guerra o la desesperanza. Nuestro pueblo, que también ha tenido que emigrar tantas veces, sabe lo que es buscar futuro en otro lugar. Los límites son contra un Gobierno al que le mueve la codicia, contra quienes permiten el saqueo de esta tierra, contra quienes condenan a su gente a marcharse y contra la propia industria que se aprovecha de la mano de obra migrante y empobrecida.
Canarias tiene un límite, sí, pero no en su capacidad de acoger, sino en su capacidad de seguir soportando este expolio.
Alzamos también la voz contra otra forma de violencia que sufre Canarias: la militarización. Nuestro territorio sigue siendo usado como base estratégica para ensayos de guerra, envío de tropas y vertidos de desechos militares. Nos convierten en objetivo militar sin preguntarnos, nos contaminan y nos imponen ser frontera, negando derechos a quienes migran.
Reclamamos un estatuto de neutralidad para Canarias, un archipiélago desmilitarizado, libre de violencia, una verdadera zona de paz en el Atlántico. Porque esta tierra, como su gente, merece vivir en paz.
Nos acompaña el mar que une nuestras islas. Nos acompaña la memoria de nuestras abuelas y abuelos, de nuestras ancestras, de las que ya vivían aquí antes de que nos invadieran y nos colonizaran.
Nos acompaña la dignidad de los pueblos que no se rinden. Nos acompaña la certeza de que esta lucha es justa, y de que es nuestra.
Porque sí: Canarias tiene un límite. Y la paciencia de nuestro pueblo también.
Por todo esto, alzamos la voz no sólo para denunciar, sino también para proponer. Exigimos una ecotasa que garantice la conservación de nuestros espacios naturales, una moratoria turística firme ¡NI UNA CAMA MÁS!, una ley que regule la compra de vivienda por parte de personas extranjeras, y una ley de residencia que proteja a quienes vivimos aquí, tal y como ya se aplica en otros territorios con características similares.
Porque Canarias no es un producto, es un hogar, un ecosistema frágil, una tierra viva que merece respeto, equilibrio y futuro.
Es por ello que vamos a dar un paso más: emprenderemos acciones legales contra todas aquellas instituciones, cargos políticos, públicos y técnicos que estén incumpliendo su deber de proteger nuestro territorio, aprobando normativas o incentivando un modelo que nos destroza ecológica y socialmente. Vamos a señalar a quienes ponen en riesgo nuestra vida y nuestro futuro y les vamos a exigir responsabilidades. Que paguen por lo que nos están haciendo. Porque este modelo NOS ESTÁ MATANDO
Lo que venga a partir de ahora no será silencio. Será acción.
Acción organizada, firme y pacífica. Acción que moleste, que incomode, que interpele.
Porque si no nos quieren escuchar, nos van a tener que ver. En sus calles, en sus actos, en sus contradicciones.
Esta es una lucha por la vida. Por la vida que aún puede ser. Por la vida que no vamos a dejar que nos arrebaten.
Hoy, Gran Canaria grita con fuerza. Hoy, Canarias entera grita con rabia y esperanza. Hoy, el pueblo canario se vuelve invencible.
¡CANARIAS NO SE VENDE, SE AMA Y SE DEFIENDE!
